Melide se desarrolló en la Edad Media como centro de comercio y peregrinación, en un punto donde confluían rutas procedentes del este y del norte. En 1320, a petición del arzobispo Berenguel de Landoira, Alfonso XI autorizó al concejo y a los jueces de Melide a cobrar durante seis años un derecho de castellaje sobre los animales y las mercancías que pasaran por la villa, para financiar la construcción de sus murallas. El castillo fue derribado durante la revuelta irmandiña de 1467-1469. En 1498, se reutilizaron materiales de la fortificación en ruinas para construir la capilla mayor del convento de Sancti Spiritus.

Melide es especialmente conocida por el polbo á feira (pulpo a la gallega), pulpo cocido, cortado en trozos y servido en platos de madera con aceite de oliva, pimentón y sal. El plato surgió en las ferias tradicionales de Galicia y quedó especialmente vinculado a villas comerciales del interior como Melide.

El Camino Primitivo se une al Camino Francés en Melide. Desde aquí, ambas rutas continúan juntas hasta Santiago de Compostela.

Qué ver en Melide

Igrexa de Sancti Spiritus

La Igrexa de Sancti Spiritus perteneció al convento franciscano fundado en Melide en el siglo XIV y pasó a ser la iglesia parroquial de la villa tras la supresión del convento en 1835. De su fábrica medieval se conservan una capilla lateral del siglo XIV y la capilla mayor, reconstruida en 1498. La nave, la fachada barroca y la torre datan en su mayor parte de las reformas del siglo XVIII. Dos cenotafios góticos de la capilla mayor conmemoran a Leonor de Mendoza e Inés de Castro, miembros de la familia Ulloa.

Capela de San Roque

La actual Capela de San Roque se construyó en 1949 con materiales de iglesias demolidas, entre ellos la portada de principios del siglo XIV de la antigua Igrexa de San Pedro. A su lado se alza el Cruceiro de Melide, que probablemente data del siglo XIV y que la tradición considera el cruceiro [cruz de piedra al borde del camino] conservado más antiguo de Galicia. Una leyenda del Camino afirma que la portada de la capilla aparece en el billete de 10 €, pero el parecido es casual: el billete representa un edificio románico imaginario.